sábado, 15 de diciembre de 2012

Paisajes de ensueño

Voy a aprovechar esta entrada para mostraos algunas fotos que he recopilado durante el recorrido de Historia del Arte. No son de ningún edificio ni de ningún tipo de arquitectura, simplemente son instantáneas que en un momento del recorrido, casi sin darme cuenta, han aparecido delante de mi y no he podido resistirme a fotografiar, son imágenes que me han llamado la atención por su disposición y cromatismo.



De esta fotografía me gusta especialmente la paz y tranquilidad que transmite, es una imagen en la que aparece vegetación simple y unos bancos, desiertos, introduciéndonos en un mundo de armonía, sosiego  y relax muchas veces difícil de encontrar.



De estas dos instantáneas me llama la atención el color, la variedad de color que podemos encontrar no en la vegetación en general, sino en un único árbol, ese cromatismo característico del otoño en el cual verde, marrón y amarillo se funden para dar como resultado estas agradables vistas, unas vistas que no sé a vosotros, pero a mí me infunden una sensación de bienestar y me sacan una sonrisa.




viernes, 14 de diciembre de 2012

60's

  Los sesenta nunca mueren. Han pasado 50 años desde todo aquello pero, quizá por la creencia de que todo tiempo pasado fue mejor o quizá, porque realmente todo tiempo pasado fue realmente mejor, sigue vigente esa década en nuestro día a día. Fue la época de la revolución cultural, musical y artística; fue la época de los puños en alto y los pinceles manchados de colores saturados; fue la época del rock, de la contracultura y de las drogas alucinógenas; fue la época donde empezó todo lo nuevo y se intentó huir de todo lo antiguo.
   
  Tame Impala ha revolucionado la escena musical actual en los últimos años en todo el mundo. Su música proviene de los años donde la psicodelia de Yes, Vanilla Fudge o The Doors estaban asentando las bases del rock alternativo, allá por la época en que en Estados Unidos aún se discutía si el darwinismo era un herejía o sólo un delito penal. 



  En este videoclip dirigido por el multidisciplinar Yoshi Sodeoka, podemos ver todas las influencias del rock y la psicodelia de la época. Superposición de imágenes, colores básicos muy brillantes y saturados, planos que se desdoblan como si miráramos a través de un caleidoscopio. Es color puro. Son manchas indefinidas que intentan llevarte a ese estado de volatilidad que, seguramente experimentarían los que jugaban con el LSD cuando aún no era perjudicial para el cuerpo, sino tan sólo el vehículo idóneo para experimentar un viaje astral.



    No han necesitado más que un fondo. No es necesario un gran montaje, ni actores, ni músicos, ni animaciones. Es la misma estética y el mismo mensaje, pero esta vez han optado por coger a Pollock y transformarlo en algo orgánico y con vida, como si los golpes del pincel propios del action painting no dieran como resultado lineas o manchas sino venas y arterias de un organismo que bombea sangre de miles de colores diferentes. 

   He escogido estos dos ejemplos de este grupo en concreto, pero la lista es infinita y, después de mucho cavilar, me cuesta pensar que sea sólo cuestión de nostalgia o de moda el revival que año tras año surge de mano de multitud de artistas. Los sesenta nunca mueren por mérito propio y fe de ello es la ola de grupos y tendencias que hoy en día se sustentan en ello.



“The thing the sixties did was to show us the possibilities and the responsibility that we all had. It wasn't the answer. It just gave us a glimpse of the possibility.” John Lennon

jueves, 13 de diciembre de 2012

Blanco

Habla Anne Dollanganger. Esta vez os traigo una instantánea tomada hace tres años, si no me falla la memoria, un día, como podéis ver, nevado. Recuerdo claramente ese día, porque no fue uno de los mejores días de mi vida y simplemente cogí la cámara en un arrebato y salí a la calle en busca de algo que capturar. Me topé con uno de los paseos de mi ciudad natal, Tomelloso, llamado Paseo de las Moreras. Me llamó la atención esa capa tan nívea, tan impoluta, tan blanca y pura, sin huellas que rompieran esa tranquilidad. Como se posaron esos copos de nieve sobre los árboles, los bancos, los árboles; como la tierra y el cielo parecen estar en armonía; quería captar todo aquello. 



Esta segunda fotografía, mucho menos artísticas, también la tomé yo mucho tiempo atrás, después de hacer mi primer muñeco de nieve, un intento fallido como podéis ver, en mi terraza. Recuerdo también esa fascinación por la nieve, por tanta nieve, que nunca había visto antes en esa cantidad. 



Anne Dollanganger

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Fotografías para el recuerdo

Hoy voy a compartir con vosotros dos fotografías de dos viajes diferentes que realicé, uno hace dos veranos y el otro el año pasado.
Os preguntareis porqué elegí estas dos instantáneas, pues bien las he cogido por la similitud que guardan una con la otra en ciertos aspectos, en ambas salimos tres personas contemplando dos paisajes completamente diferentes pero igualmente bellos que dominan la fotografía.




Esta foto nos la hicieron en Paington, Inglaterra, hace dos veranos. En el primer plano nos encontramos dos amigos y yo en medio de un campo de césped, en un segundo plano observamos la bella naturaleza inglesa que sirve como separación entre este césped y el mar y al fondo el cielo, que parece fusionarse con el mar y en el que observamos esas nubes características del cambiante tiempo inglés.


La otra imagen es ésta, en esta ocasión nos encontramos en Roma, junto al Palazzo del Quirinale. También salimos dos amigas y yo en el primer plano, pero en este caso salimos en el lado derecho, lo que da aún más importancia al paisaje, un paisaje que se encuentra en un segundo plano y en el domina la cúpula de San Pedro, situada en el centro de la foto; al fondo, al igual que en la anterior instantánea, el cielo, sobre el que resalta la cúpula. 
Esta imagen me gusta especialmente por esas preciosas vistas y os recomiendo a todos los que podáis visitar alguna vez el Vaticano que primero os acerquéis hasta este mirador y lo contempléis desde este punto de vista, merecerá la pena.

Espero que os hayan parecido interesantes y espero poder realizar muchas más fotografías de este tipo en mis futuros viajes, en las que, con el paso de los años pueda recordar no sólo el instante sino también el paisaje  algo muy importante y de lo que en muchas ocasiones nos olvidamos.



martes, 11 de diciembre de 2012

"Pinreles"

 
  Los pies. O esa olvidada zona del cuerpo. Pensadlo un momento, ¿qué parte de nuestro tiempo dedicamos a pensar en ellos? Lo más seguro es que muy poco o nada y, sin embargo, ahí están cada día para sostenernos, hacernos avanzar e impedir que caigamos.
  Oprimidos en estrechos y rígidos zapatos o encerrados por (en ocasiones) malolientes zapatillas, son víctimas de los más espantosos y dolorosos roces. Por no hablar de cómo resisten sin quejas los pisotones de una torpe e inexperta pareja de baile o de cómo son terriblemente castigados por el frío invierno.

  Aprovecho esta pequeña- y algo cómica- reflexión para recordar que, al igual que los pies, hay personas a nuestro alrededor que nos ayudan a mantenernos rectos y a no tropezar en nuestros quehaceres diarios, o al menos están ahí para ayudarnos a levantarnos cuando esto ocurre.
  A todas esas personas: "gracias", porque sin ellas no sabríamos "caminar por el sendero correcto". 

  En cuanto a la instantánea, ¿qué fue antes: la fotografía o el texto? Bien, en este caso, al contrario de lo que pueda parecer normal, el texto nació antes que la imagen. Y la realización de esta última buscaba satisfacer las necesidades del escrito.
  Sin embargo, podría decirse que la fotografía surgió posteriormente de manera casual e inconsciente. En el momento menos esperado, en un instante en el que no estaba en búsqueda y captura de la imagen, esta estampa se presentó delante de mí. 
  Seguro que alguna vez en todo hogar se ha hecho uso de los radiadores para acelerar el secado de aquellas prendas de ropa que se resisten a secarse con las bajas temperaturas invernales. Pues bien, esta escena cotidiana y doméstica es la que quiero compartir aquí. 
  De esta ordinaria imagen me llamó especialmente la atención la combinación cromática que forman los calcetines -¡esos grandes aliados de los pies!- sobre el fondo claro constituido por la pared del cuarto de baño. Y, todo hay que decirlo, me fascina que una fotografía tenga los primeros planos nítidos y esté desenfocada a medida que los planos están más lejanos. Este aspecto permite enfatizar unos elementos más que otros. En mi caso, la elección del verde en primer plano no es accidental, pues siento una especial predilección por este tono.

  Y esto es todo. Espero que a partir de hoy tratéis con más cariño a vuestros pies. Todos ellos son bellos, ¡aunque a algunos cueste bastante encontrarles la belleza! 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Una instantánea curiosa

Habla Anne Dollanganger. En esta ocasión, os traigo una instantánea muy importante para mí, más bien lo que en ella se muestra. Son de esas fotografías espontáneas que te encantan por cierto desenfoque, tienen un 'algo' que las hace relevantes. 


Se llama Ele (un nombre para nada habitual en estos animales adorables) y, aunque no salga muy favorecida, esta fotografía tiene un algo que la hace especial en mi colección. Recuerda a una parte esencial de mí, sin ella ni yo ni mi familia seríamos lo mismo. Sin alzar la vista en la escalera y ver una perra minúscula, moviendo el rabo en señal de saludo. La verdad, es que soy incapaz de imaginarme un día en nuestra casa sin ella: estas fotografías me la recuerdan cuando estoy tan lejos, cuando nos separan tantos kilómetros. 

Adoro el desenfocado de la fotografía, así como que aparece al revés y mirando curiosamente a la cámara, como intentando desvelar qué es tan interesante. Espero que os saque una tímida sonrisa igual que me la saca a mí cada vez que veo la instantánea.

Anne Dollanganger

viernes, 7 de diciembre de 2012





Hace un par de fines de semana, estudiando Historia del Arte para el control que teníamos, estaba harta de estar sentada en la silla y se me ocurrió levantarme y acercarme a la ventana, menos mal que lo hice porque gracias a ese ataque de ¡no puedo estudiar más! me encontré con este cielo. Cogí la cámara volando y me subí a la azotea para conseguir retenerlo. 
Me encanta esta fotografía por el cromatismo que desprende, unos tonos morados, anaranjados y azules preciosos que se han unido para crear una composición que hasta a mí me dieron ganas de recuperar mis pinceles para plasmarlo en un lienzo.
Y como estudiando Historia del Arte se nos ha abierto un poco más, o por lo menos a mí, la mente a la hora de ver este tipo de paisajes pues creo que era buena idea compartirlo con todos.

Pacasay. 
(Paula Castellanos Ayala)